El análisis institucional que haremos será en base al texto de “La ética del chocolate” de Violeta Núñez. Aquí trataremos de comprender como se desarrolla el análisis institucional en la educación, cuales son los aspectos relevantes y las estrategias para abordar problemáticas de caso y/o institucionales.
La
situación a analizar se desarrolla en un internado que había creado y que
dirigía Bernfeld. En dicha institución convivían ciento cincuenta niños y
niñas, de cuatro a catorce años. Y sucede que descubren a un niño de siete que,
camino a la escuela, había robado chocolate en una tienda. Los educadores
consideraron el caso como una “profunda
crisis del nivel moral de los alumnos”, desconfiando de la eficacia de los
suaves métodos que Bernfeld proponía para resolverla y ante la duda de que
ellos mismo podían resolverlo convocan al Consejo de Alumnos.
De
esta situación primero tendremos en cuenta el contexto en la que se desarrolla
esta situación ya que todo proceso de institucionalización tiene una sociedad y
etapa histórica que posibilita el surgimiento e institucionalización así como también
condiciones y mecanismo que aseguran su reproducción, lo cual sería la escolarización.
Sin olvidarnos de la institucionalización de
los individuos que se denominara socialización institucional. O según los
dichos de la autora Violeta Núñez podremos coincidir y comprenderla cuando considera
los contenidos culturales que cada momento histórico y cada grupo social
considera como patrimonio que es necesario transmitir a las nuevas generaciones.
El educador es así enseñante que muestra e incita a adquirir tal patrimonio,
entonces comprenderemos a la escuela como una institución, la cual tiene un modo
particular histórico de organizar la educación; un modo de formación humana.
Ahora
bien, cuando los educadores convocaron al Consejo de Alumnos solo ellos expusieron
su apreciación, aquí queda expuesta la carencia y la falta de reconocimiento
del otro, la alteridad, no olvidemos que la demanda social de educación se
nutre en la “necesidad del individuo humano”, la necesidad de existencia con el
sujeto como ser social, como sujeto del saber, como sujeto de poder hacer, con su
identidad e individuación. Es por esto que se vislumbra la actitud de los niños,
ellos tenían una visión más leve de lo sucedido y se solidarizaron con “los
sujetos del delito”, sin embargo admitieron la indicación de la autoridad de
condenar y separarse de los sujetos puestos en tela de juicio, pero no porque
compartieran su punto de vista. Aquí se denota el proceso de la institución, el
cual requiere de lo instituido, el
rol de quien dirige el establecimiento, el rol de los educadores, de los
alumnos, con lo dado, lo organizado, los patrones según los cuales se realiza
en pro de la institución; lo instituyente,
la potencia organizante, el reino de los
imaginarios sociales e individuales de lo nuevo, lo diferente, es aquí donde
nace la “problemática” del caso ya que la distancia insalvable entre lo que los
niños saben y quieren y lo que los educadores proponen, muestra cómo puede
invalidarse un trabajo que se pretende educativo. Es aquí que debería aplicar
las estrategias según comenta la autora, si hubieran explicado a los niños que
tenían ese derecho en lugar de condenar el acto se hubieran colocado en el
mismo nivel social y moral de los niños, posibilitando así la apertura a otra
dimensión. De este modo, los niños hubieran podido prestar oídos a la crítica
sobre el medio utilizado.
Entonces
propondremos, a modo de estrategia para abordar la problemática un taller “reflexivo”
entre alumnos y docentes, con el fin de abordar alternativas de “cómo conseguir
un chocolate”, a su vez explicar las condiciones sociales, entendidas como normas,
reglas, modos de conducta, aquello socialmente aceptable. También sumaríamos la
colaboración de un especialista del área de la psicopedagogía, como mediador;
inclusive articular el taller con, por ejemplo, la materia “formación para la
vida y el trabajo” que sería un trabajo prolongado en el tiempo académico.
Otra estrategia o tarea está basada, en la postura de Bernfeld, respecto al educador quien tiene que ser una autoridad técnica. Entendiendo por tal la que admite tanto la posibilidad como el límite de la educación: mostrar las formas socialmente admitidas(o admisibles) en que los sujetos de la educación pueden perseguir sus propios objetivos.
Otra estrategia o tarea está basada, en la postura de Bernfeld, respecto al educador quien tiene que ser una autoridad técnica. Entendiendo por tal la que admite tanto la posibilidad como el límite de la educación: mostrar las formas socialmente admitidas(o admisibles) en que los sujetos de la educación pueden perseguir sus propios objetivos.
Para
concluir, es necesario realizar un análisis del educador ya que estamos de
acuerdo con el autor en que el educador será una autoridad, si sabe admitir y legitimar
los objetivos del sujeto. Por
tanto el educador deberá atender y escuchar para saber algo en torno a ellos y
poder realizar una enseñanza pertinente, colocando el orden de la subjetividad
en primer orden y a sabiendas que para poder desplegarse es ese campo de la
socialidad, orden social y orden subjetivo, la educación requiere de un
consentimiento del sujeto que es del orden de la subjetividad. Por último, el
debate moral que realizaron los educadores carecería de fundamento tácito, pues
tal contenido lo establece, en cada caso, la libre voluntad moral: el contenido
lo crea el sujeto en cada acto ético, esto es, en cada elección; entonces ¿qué
puede hacer la educación? Conectar al sujeto
de la educación con una forma de realización social, por esto se la
llama a la educación escolar, canalización hacia lo socialmente admitidos o
admisible, promover los bienes culturales a través de proyectos educativos
desde una perspectiva de época, sin dejar de lado los cambios que se produce en
el mundo.
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